Según los estudios de fundaciones y consultoras dedicadas al universo tecnológico, los usuarios de redes sociales en España pueden oscilar entre los 900.000 y las 2,5 millones de personas. Pueden parecer pocos porque hay 18 millones que se manejan ya en internet. Pero las comparativas con Europa indican la fuerza con la que se han hecho propios esos espacios de convivencia. Sólo en Gran Bretaña hay un porcentaje mayor de usuarios a las redes sociales ya también a través del móvil, gracias a las nuevas prestaciones de los terminales telefónicos.
El ansia de todo adolescente de ir marcando terreno y personalidad respecto a la impronta familiar halla cobijo en webs donde pueden crearse su perfil y su blog, colgar sus fotos y mensajes, dar de alta sólo a quien lo estimen oportuno para compartir e intimar, esperando reciprocidad en su respectivo domicilio virtual. Aquí vuelve a ser verdad la máxima de Macluhan: el medio es el mensaje. Vale más cómo se comunican que la comunicación en sí misma. Como dice el excelente bloguero Juan Varela, la era de los nómadas hiperconectados avanza. Y auguro que pronto dará pie a una nueva ola: las redes de intereses sociales, que cambiarán el concepto de opinión pública y de lo que son las fuerzas sociales.